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COLABORACION DE Bernaldo



Los dedos sucios del niño
van con él envueltos en humilde ropa
y un manto falso que no lo abriga.

Fría la carita del niño
como la moneda que consigue su madre
entre voces que pasan,
ella mil veces repite la súplica.

La joven aún envuelta en cuadernos,
no aprendió las mentiras de la historia
y hoy sus senos marchitos
cayeron como su honra.

Vive de su mano y las súplicas asquerosas,
come y duerme entre tareas inconclusas;
la peor
lavar los dedos sucios del niño.

Bernaldo
www.poetica. cl