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YA ES LEY TENER UNA MUERTE DIGNA

Fue aprobada por unanimidad en el Senado. La norma establece el “derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos" para prolongar la vida ante una enfermedad irreversible, incurable o que se encuentre en estado terminal.

El Senado sancionó este miércoles por unanimidad (55 votos a favor) la ley de muerte digna, que le otorga a las personas internadas por enfermedades terminales el derecho a rechazar procedimientos de prolongación de la vida cuando le produzcan un sufrimiento significativo.
La iniciativa modifica varios artículos de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente e introduce cláusulas referidas a la "autonomía del paciente" en cuanto al tratamiento de su enfermedad y la continuidad o cancelación de los procedimientos médicos.

El proyecto establece que "el paciente que presente una enfermedad irreversible o se encuentre en estadio terminal tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital cuando sean desproporcionadas en relación a la perspectiva de mejoría o produzcan un sufrimiento desmesurado".

Susana Bustamante fue otra incansable luchadora por la sanción de la ley, luego de que viviera una terrible experiencia con su hija adolescente.
"Melina estaba en estado terminal, irreversible e irrecuperable. Ella le pedía a los médicos que la durmieran para no sufrir más porque no soportaba vivir una agonía en ese estado", recordó el miércoles Bustamante.


"Vivió un calvario, pero finalmente pudo descansar. Ella pedía la humanización de la medicina", explicó la mujer y enfatizó que "una cosa es vivir y otra es durar. La muerte debe ser un hecho natural, no es una mala palabra".
La norma también contempla que el paciente puede hacer una declaración jurada con las llamadas 'directivas médicas anticipadas' en las que consiente o rechaza determinados tratamientos médicos para mantenerlo con vida.
"Es una especie de testamento que se pone en práctica una vez que el paciente no puede comunicarse o sufre una pérdida irreversible de conciencia", explicó Rosina Pace, cirujana y miembro del Centro de Bioética del Hospital Italiano (privado).
El Centro de Bioética, Persona y Familia, cercano a la Iglesia Católica, mayoritaria en Argentina, advirtió sobre algunos aspectos de la norma.
"No matar: se trata del respeto a la inviolabilidad de la vida humana y que prohíbe toda acción dirigida a quitar deliberadamente la vida de otra persona, ya sea por acción u omisión", sostuvo el doctor Nicolás Lafferriere, director del Centro y asesor de los obispos.
Sobre el punto, el experto admitió la "licitud de renunciar a ciertos tratamientos desproporcionados con las perspectivas de curación, en casos que la muerte sea inminente e irreversible", pero insistió en "la obligación de proveer siempre (y jamás suspender) la alimentación y la hidratación".
Holanda y Bélgica fueron los primeros países del mundo a legalizar la eutanasia en 2002, y desde entonces es practicado a más de 4.000 pacientes a cada año, principalmente en casos de cáncer y enfermos de Alzheimer en estado avanzado.