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viernes

COLABORACION DE GRACIELA WENCELBLAT

Un ciclón hecho brisa
enmudece el rostro.
La tarde se vuelve extraña,
en esa hora,
que los pájaros se refugian en los árboles.
el hombre aparece y busca,
espera,
recuerda,
su pelo que olía a sauce
su sonrisa contagiosa.
El lugar parecía derrotado,
los ángeles habían desaparecido.
Su piel se llenó de lágrimas
y empezó a correr,
atropellando sus sentimientos.